Inclusión Laboral en Chile: Desafíos y Avances de la Ley 21.015

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Inclusión Laboral en Chile: Desafíos y Avances de la Ley 21.015

Históricamente, las personas en situación de discapacidad han enfrentado exclusión y vulneración de derechos tanto en Chile como en el mundo. Sin embargo, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, comenzó a reconocerse su derecho a la igualdad y participación social. A partir de este cambio, el concepto de discapacidad evolucionó de un enfoque asistencialista a uno basado en los Derechos Humanos y la autonomía de las personas.

La Ley 21.015 y su impacto en la inclusión laboral

Uno de los avances más significativos en Chile es la Ley de Inclusión Laboral (Ley 21.015), que establece la obligación de que las empresas con más de 100 trabajadores destinen al menos el 1% de su plantilla a personas con discapacidad. Además, exige la implementación de políticas inclusivas dentro de los departamentos de recursos humanos, promoviendo procesos de selección accesibles y charlas de sensibilización sobre inclusión.

En el sector público, esta normativa también impone requisitos estrictos, prohibiendo cualquier tipo de discriminación en los procesos de selección y en el desarrollo de funciones. Esto representa un gran avance en la integración de personas con discapacidad en el mundo laboral.

Desafíos en la aplicación de la Ley 21.015

A pesar de su implementación desde 2017, muchas empresas y organismos públicos aún no cumplen con los requisitos de la ley. En algunos casos, la contratación de personas con discapacidad es temporal, sin generar un impacto real en la cultura organizacional.

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2013, la inclusión laboral enfrenta barreras en tres niveles:

  1. Actitud personal: Muchas personas con discapacidad experimentan inseguridad debido a la falta de oportunidades y conocimientos sobre sus propias capacidades.
  2. Entorno familiar y social: La sobreprotección y la discriminación cotidiana dificultan la autonomía y el desarrollo laboral.
  3. Cultura organizacional en las empresas: La falta de políticas de inclusión y sensibilización limita la integración efectiva en los espacios laborales.

Cómo avanzar hacia una verdadera inclusión laboral

Más allá de cumplir con una ley, es fundamental generar un cambio de mentalidad. La verdadera inclusión comienza con información y sensibilización, fomentando espacios laborales accesibles, equipos diversos y una cultura organizacional que valore la equidad.

Las empresas que apuestan por la inclusión no solo cumplen con la ley, sino que también obtienen beneficios reputacionales y económicos, fortaleciendo su compromiso social y su productividad.

La invitación es clara: más allá de abrir puestos de trabajo, debemos abrir nuestra mentalidad y construir una sociedad donde haya espacio para todos.

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